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El pintor Fernando Soria (Alicante, 1922 – Sant Joan d’Alacant, 2009), Medalla de oro del Ayuntamiento de Sant Joan d’Alacant (1983), cuenta con calles con su nombre en ambos municipios y llegó a tener un museo con sus obras en Sant Joan que fue clausurado en 2017. Ahora, el Palacio Provincial de la Diputación de Alicante acoge hasta el 30 de noviembre una exposición retrospectiva que recorre su pintura a través de un total de 25 piezas gracias a la Fundación Fernando Soria, que preserva más de 200 cuadros del artista.
El diputado de Cultura, Juan de Dios Navarro, ha inaugurado este miércoles la muestra manifestando su apoyo «a la promoción y difusión de nuestros artistas locales, en este caso, ofreciendo una retrospectiva del trabajo de Fernando Soria, a la que hemos podido acceder gracias a la labor del Patronato de la Fundación Fernando Soria de la Comunitat Valenciana«, institución reconocida como tal en 2016 por la Conselleria de Cultura, que preside Juan Antonio Llor Ruiz, cuya finalidad principal es dar a conocer la vida y obra del pintor alicantino.
La exposición recoge cuatro etapas de su obra, desde el impresionismo y neoimpresionismo en color, hasta la figuración expresionista y la geometría figurativa. Una selección en la que aparecen algunos de sus temas favoritos y en la que se puede reconocer su gran obsesión por la búsqueda permanente de la luz, el color y el movimiento.
Fernando Soria Pérez fue un artista plástico centrado en el estudio del color cuyas obras son muestra de un proceso de evolución creativa y en las que realiza una reflexión intelectual y plástica sobre el concepto de la realidad, lo observado, la naturaleza, la esencia de lo humano y su trascendencia cósmica.

Su pasión por el dibujo despertó desde pequeño y es en Palma de Mallorca, en 1937, donde inicia sus estudios de pintura desarrollados luego durante sus viajes por Europa, una etapa en la que entró en contacto con los grandes pintores y quedó prendado por los maestros impresionistas.
Tras sus años académicos, Soria se había imbuido de pleno en un neoimpresionismo que, por la pincelada suelta, el tratamiento del color y la temática recuerda a los grandes costumbristas valencianos como Sorolla o Pinazo. Siendo autodidacta, demostró poseer un depurado dominio de la técnica pictórica y sus temáticas; el retrato en particular y la figura humana en su conjunto, así como los paisajes, escenas y bodegones.
Fuente: Diario Informacion